jueves, 6 de noviembre de 2008

Flora

Debido a las condiciones extremas del clima, en la Antártida existe poca vegetación, y de formas muy simples, como algas, musgos, y líquenes, sin embargo la zona costera septentrional de la Península Antártica y las Antillas del Sur poseen dos plantas autóctonas basculares y fanerógamas: el clavel antártico y el pasto antártico; ambas plantas crecen formando tundras y pequeños colchones de tussoks; la Deschampia antárctica se destaca por su resistencia a las radiaciones ultravioletas y, por los compuestos que sintetiza se estudia su uso terapéutico para cánceres de piel.
Desde las islas periféricas hasta lugares cercanos a los polos se encuentran distribuidos los vegetales en la Antártica .Los vegetales han logrado sobrevivir a las condiciones ambientales antárticas desarrollando diferentes procesos de adaptación. Los vegetales acuáticos que habitan del agua ya son escasos en América, no así como en el mar, en donde hay una gran diversidad de algas.
La flora que crecen en la Antártida presentan una adaptación al medio tras un largo periodo de tiempo. Las especies antárticas se limitan a algunas plantas con flores- dos especies-, hongos, líquenes, musgos y algas.



La flora que crecen en la Antártida presentan una adaptación al medio tras un largo periodo de tiempo. Las especies antárticas se limitan a algunas plantas con flores- dos especies-, hongos, líquenes, musgos y algas. De todas ellas, los líquenes son el grupo que mejor se ha adaptado al rigor del clima. La vegetación se distribuye desde zonas cercanas al propio Polo hasta las Islas Subantárticas. En los lugares mas inhóspitos, como son las proximidades del Polo Sur, consiguen emerger en los picos sin hielo llamados "nunatak" . Muchos de estos organismos son tan simples como las algas; otros más complejos como los líquenes, musgos, hongos y hepáticas; pero existen otros muchos muy primitivos como las bacterias.
En el mar que circunda el Antártico existe una gran diversidad de algas marinas, algunas de enormes foliolos de 30 metros de largo y algo más de medio metro de ancho, así como algas microscópicas.
Como ya se dijo la flora antártica está liderada por el grupo de los líquenes, muy adaptados al clima antártico, que los hizo sumamente resistentes y capaces de sobrevivir en condiciones extremas. Sus organismos están constituidos por un hongo y un alga- que suele ser unicelular- unidas simbióticamente. El hongo le permite mantener la hidratación y protegerse de las condiciones desfavorables, mientras que el alga le dota de un hidrato de carbono sintetizado que utiliza como alimento.
En la Antártida las únicas plantas fanerógamas que se conocen son el pasto antártico (Deschampsia antartica), y la hierva (Colobanthus quitensis) y se suelen encontrar entre los musgos y en zonas muy protegidas .El pasto antártico crece solamente en lugares protegido de los vientos, por esa razón forman pequeñas áreas diseminadas o aisladas. En los lugares donde el viento le permite crecer libremente crean verdes y llamativos prados. El clavelito antártico, en cambiosi bien busca guarecerse del viento tiene una gran necesidad de humedad, por ello los deshielos primaverales y son los adecuados para su crecimiento y floración. Ambas especies fanerógamas se distribuyen casi exclusivamente por la Península Antártica e islas adyacentes.
Holdgate (1967) ha hecho una división fitogeográfica antártica distinguiendo dos áreas : una la denomina Antártica Marítima y la otra Antártica Continental. La primera abarca las costa occidental de la Península Antártica e islas próximas, las islas Orcadas del Sur y las Shetland del Sur y la otra fitorregión es la que ocupa el resto del Continente Antártico. La primera de las regiones, según el mencionado autor, posee vegetación predominante de briófitas y de líquenes, en tanto que la segunda región se distingue por poseer formaciones dispersas de líquenes con mucha menor proporción de musgos.
Los musgos se desarrollan generalmente durante el verano antártico. De las especies que se han descrito una pequeña parte son microscópicas que se desarrollan entre los musgos. Algunos hongos conocidos son la Galerina antarctica y la Omphalina antarctica.
Además de los musgos hay otro grupo de Briófitas – plantas sin elementos vasculares- que son las llamadas hepáticas, que forman parte de esa extensa división de plantas que incluyen más de 20.000 especies en todo el mundo. En la Antártida se conocen unas 75 especies entre musgos gametófitos y hepáticas. Las hepáticas no son plantas tan abundantes como los musgos y en la Antártida se conocen unos 9 géneros; algunas de ellas son la Barbilophozia, Cephaloziella, Merchantia, Metzgeria o la Riccardia. No son tan llamativas como los musgos aunque muchas pueden desarrollarse entre ellos.
Existen tipos de algas que se han especializado en vivir fuera de los medios acuáticos, aunque siempre con condiciones ideales de humedad, como la Prasolia crispa, muy frecuente sobre las rocas donde anidan las aves por los nutrientes que encuentran en esas zonas. En la Antártida se conocen algunas especies terrestres de algas verdes y verde-azuladas o cianófitas. Estas algas pueden ser unicelulares (móviles o sésiles) o pluricelulares (sésiles), pasando por formas coloniales (sésiles). Las algas verdes se reproducen vegetativamente por división celular y fragmentación; por esporas y zoosporas (axesual), y por conjugación uniendo dos células sexuales llamadas gametos. Otro género de alga terrestre clorofita es por ejemplo el ulothrix.
Hay un grupo de algas terrestres que viven entre la nieve y el hielo, Durante la primavera y verano antártico pueden verse formando manchas verdosas, amarillentas o rojizas. Son organismos microscópicos llamados Crioseston, que tienen la capacidad de vivir entre los intersticios de los cristales de hielo o sobre la propia nieve, aprovechando la escasa radiación solar que se produce en esas estaciones. Tambien hay abundantes algas diatomeas, dinoflagelados, cianófitas, clorófitas, feófitas y rodófitas. Las algas de aguas continentales son organismos planctónicos como las diatomeas, y bentónicos o de los fondos como las cianófitas. Se conocen aproximadamente un centenar de especies de diatomeas localizadas en aguas antárticas y subantárticas. Durante el verano quedan sueltas en el océano por efecto del deshielo, y muchas permanecen unidas a los témpanos, que las van soltando lentamente mientras sus extremos inferiores son erosionados por el agua marina. Una vez libres en el agua llegan a ser un importante alimento de la cadena trófica, en particular para el krill, este crustáceo es la alimentación principal para muchas ballenas, focas y pingüinos .El ecosistema antártico depende en gran medida de esta alga microscópica